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Fuerte de Niebla, en Valdivia:

LUCHA POR SER PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


"Se requiere una acción decidida antes que estas construcciones únicas en el mundo se pierdan”, señaló Berger.

viernes, 3 de octubre de 2003(Carola Escobar/Salvatore Bellemo)--------. Desde hace unos años la gente en Valdivia ha estado preocupada del futuro de las fortificaciones españolas de la zona, consideradas únicas en el mundo por su sistema de tallaje en piedra.

Su valor patrimonial, hoy considerado invaluable para el turismo, la cultura y el fortalecimiento de íconos de poder de las regiones en materia histórica, ha buscado reiteradamente el eco en las autoridades para su preservación, pero sin respuestas. Al menos hasta ahora que se abre una nueva vía, más ambiciosa, pero real.

El vicepresidente de la Cámara de Diputados y parlamentario por la zona Exequiel Silva esta semana presentó una solicitud formal a la Canciller Soledad Alvear, para que el Complejo Defensivo construido por los españoles en el Balneario de Niebla de Valdivia, sea postulado en la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) como Patrimonio de la Humanidad.

Así, se espera que el complejo pueda seguir la misma huella que ya recorrieron por ejemplo, Isla de Pascua en 1995, las 16 Iglesias de madera Chiloé en el año 2000, y recientemente la ciudad de Valparaíso en julio de este año.

La idea es vista con buenos ojos en Valdivia, donde el alcalde Bernardo Berger ya había oficiado acciones similares este año ante la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos del país. Incluso, sostuvo una reunión con su ex titular nacional y actual consejera del Consejo de Monumentos Nacionales Marta Cruz Cocke, para explorar fórmulas de conservación del patrimonio de la ciudad de los ríos.

Para Niebla y sus fuertes, hasta ahora todo parece jugar a favor, al menos en lo técnico. Según Ximena Jerez, antropóloga, “las construcciones y fuertes cumplen con los requisitos necesarios para ser considerados Patrimonio de la Humanidad y, además, se cuentan entre los primeros bienes del patrimonio cultural chileno en ser protegidos como monumentos nacionales al amparo de las leyes respectivas”.

Sin embargo, existen muchas formas de designar y clasificar los elementos constitutivos del patrimonio. Depende de la legislación de cada país, y de las convenciones internacionales que se han establecido para proteger el Patrimonio de la Humanidad.

Parte de los requisitos que se exigen para declarar Patrimonio de la Humanidad es, primero que todo, que el Estado muestre interés en la conservación del lugar, que éste no esté demasiado alterado, puesto que el objetivo es la conservación y no la restauración.

Uno de los inconvenientes que podría presentar el Fuerte de Niebla es un socavón que se detectó hace tres años, que está horadando la base del sector de las baterías de cañones y que ha ido en aumento producto del efecto de las olas marinas.

El deterioro fue detectado a mediados de 1999, fecha en la cual la Municipalidad de Valdivia contrató en un estudio de ingeniería para plantear las soluciones al daño. Y pese a que había un compromiso del Ministerio de Obras Públicas de financiar la inversión con carácter de urgente –con un aporte de 2 mil millones de pesos-, ello hasta ahora no ha ocurrido, y el peligro de mayores deterioros se mantiene latente.

Por otra parte, el hecho de que tres fortificaciones estén siendo administradas por distintas organizaciones -Mancera y San Luis de Alba de Cruces bajo el alero de la Universidad Austral de Chile, el Fuerte de Corral bajo la Municipalidad de Corral y el Fuerte de Niebla bajo la tuición de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM)-, no ha permitido la unión y podría estancar el proceso de selección.

Es aquí cuando Ximena Jerez hace una crítica a la capacidad de gestión de las organizaciones valdivianas puesto que “el anhelo de ser Patrimonio de la Humanidad se dificulta enormemente si no se trabaja en conjunto,” explicó.

Al respecto, el alcalde Berger coincidió con el diputado Silva y con la especialista en la conveniencia de declarar las fortificaciones como patrimonio de la Humanidad. “Esta solicitud nos parece sumamente importante, y va a requerir hacer un esfuerzo no sólo de ciudad, sino de país, para reconocer a nuestras riquezas culturales e históricas con el valor que realmente tienen”.

“Además- añadió- ésta puede ser una vía nueva para que se cumplan las promesas incumplidas para invertir por parte del Estado en la conservación de nuestros monumentos nacionales. Se requiere una acción decidida antes que estas construcciones únicas en el mundo se pierdan por la negligencia del aparato estatal para reaccionar”, dijo.


FORTIFICACIONES UNICAS

Valdivia es considerada una ciudad histórica por sus fortificaciones que no son comunes ya que tienen la característica de ser las únicas en el mundo que están talladas en piedra cancagua, también llamada la piedra viva.

La fortificación de Niebla, cuyo nombre original es Castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monfort de Lemus, y llamada también en sus primeros tiempos como “la Llave del Pacífico Austral” por controlar el tráfico de navegación hacia Bolivia, fue construida en el año 1671 y ocupa la denominada Punta de Niebla, desde donde domina ampliamente la Bahía de Corral, Amargos y la Isla Mancera.

Luego de la destrucción de Valdivia en manos indígenas en 1599, y posterior al intento de ocupación de la Escuadra Holandesa en 1643, España decidió asegurar su presencia en la zona y para ello envió una numerosa expedición desde el Virreinato del Perú a cargo de don Antonio Sebastián de Toledo -el Márquez de Mancera-, quien en 1645 comenzó la edificación del famoso sistema defensivo español de la provincia, tarea que concluyó en 1671, sin el cual, los colonizadores no hubiesen logrado la dominación del cono sur y, probablemente, la historia estaría escrita de manera distinta.

Su objetivo era defender este estratégico lugar de las potencias europeas enemigas de España y de los piratas y corsarios que cruzaban el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos para dirigirse a las cercanías de los ricos puertos del Pacífico americano.

El Fuerte de Niebla se yergue en la orilla norte de la desembocadura del río Valdivia, enfrentando a las otras fortificaciones del complejo: el castillo San Luis de Alba, situado en la orilla sur, y el castillo San Pedro de Alcántara, situado en la Isla de Mancera, en medio de la bahía. La idea era que las naves intrusas recibieran el fuego cruzado proveniente de estos tres bastiones.

El de Niebla se construyó en “piedra viva”, sobre un acantilado de regular altura, quedando su parte posterior protegida por una escarpa. Originalmente, el Castillo de Niebla contó con catorce cañones y murallas de piedra de altura poco considerable. Este último hecho determinó que el plan de remodelación y reforzamiento de la fortaleza valdiviana, puesto en ejecución a fines del siglo XVIII, contemplara su refacción.

Su muro fue ampliado, elevado y reparado, y se agrandaron algunas de sus dependencias internas; además, se excavó un foso en su alrededor. Actualmente, el Castillo de Niebla es uno de los principales puntos de atracción turística de la X Región, y cuenta con un interesantísimo museo arqueológico y antropológico instalado en una construcción de piedra cancagua mirando al mar.


LA LISTA DE UNESCO

La Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO es la nómina de bienes culturales y naturales que, según lo determinado por este organismo internacional, poseen valor universal, esto quiere decir que son considerados valiosos para toda la humanidad.

Esta nómina de bienes que son patrimonio de todo el género humano, se enmarca dentro de la Convención del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 17ª reunión realizada en París en noviembre de 1972. Esta Convención fue suscrita y luego ratificada por Chile en 1980, y rige como Ley de la República.

Dicha Convención responde al hecho de que el patrimonio cultural y natural es en extremo vulnerable por varios motivos: enfrenta amenazas sociales, tecnológicas, de erosión natural y causada; la destrucción o deterioro de los bienes que lo componen es una pérdida y empobrecimiento para todos los pueblos del mundo; que muchos países no tienen los medios ni recursos para proteger los bienes de esta índole que se encuentran en su territorio; y , fundamentalmente, que es necesario complementar la acción de los Estados correspondientes con la cooperación a nivel internacional.

En virtud de lo anterior es que esta Convención cumplió con el objetivo de comprometer a los Estados que la suscriben a identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en su territorio, reconociendo que esta función les incumbe primordialmente, y que deben actuar con ese objeto por su propio esfuerzo y hasta el máximo de los recursos de que dispongan.

Al mismo tiempo, la Convención dispone la elaboración de una Lista del Patrimonio Mundial, donde se inscriben los bienes que tienen un valor universal excepcional. La Convención establece un sistema de asistencia y cooperación internacional destinado a secundar a los Estados Partes de la Convención en los esfuerzos que desplieguen para identificar y conservar ese patrimonio.

La postulación de un bien como Sitio del Patrimonio Mundial no es cosa fácil, implica una afirmación por parte del Estado correspondiente de que éste reviste valor para todo el género humano, y que por lo tanto el Estado en cuestión asume ante toda la comunidad internacional la responsabilidad que ello significa, en el sentido de velar por la protección, puesta en valor y transmisión a las futuras generaciones de ese bien, hasta el máximo de los recursos de que disponga, recurriendo a la asistencia internacional si ellos no fueran suficientes.

La inscripción de un bien en la Lista del Patrimonio Mundial implica un reconocimiento oficial y universal de que él, desde el punto de vista histórico, artístico, científico, estético, arqueológico o antropológico, constituye una riqueza para toda la humanidad. Ese bien, entonces, tiene un significado para todos los seres humanos. Ese significado es tanto material como espiritual, y puede ser comprendido e interiorizado por todos los seres humanos, cualquiera sea su origen, nacionalidad o cultura.

Por esto es que su conservación no interesa sólo a su propietario, a la comunidad respectiva o a los connacionales del Estado correspondiente, sino a toda la comunidad internacional.

En otras palabras, la declaración de un bien como Sitio del Patrimonio Mundial conlleva un compromiso especial y expreso del Estado. Al respecto se sabe que en el espíritu de la Convención el elemento esencial es que la humanidad en su totalidad es responsable de la conservación y transmisión a las futuras generaciones de los bienes que tienen valor para toda ella. Pero la forma en que esto se logra es a través del compromiso y acción efectiva por parte de todos los Estados.

La gestión del patrimonio mundial tiene un fuerte componente de cooperación internacional, en el ámbito de la conservación y de la asistencia técnica. Pero esa cooperación no es automática, y siempre está supeditada a esa acción efectiva y al compromiso del Estado, los cuales son condición para la concesión de ayuda. Es este hecho lo que le otorga su pleno significado a la Postulación. Ella no es un fin en sí mismo, sino que un instrumento para un fin, que es la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural tangible e intangible de la ciudad.

Al momento de elaborarse la Lista Tentativa en Chile en 1998, se establecieron las prioridades de las postulaciones, determinándose trabajar en la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de las Iglesias de Chiloé, Valparaíso, y las Oficinas Salitreras Humberstone y Santa Laura. Posteriormente se definió también como una prioridad la postulación del Campamento Sewell, en la sexta región.

A mediados del año 2003 se resolvió definitivamente la postulación de Valparaíso. Este año se trabajará en la elaboración del Expediente de las Salitreras para presentarlo a fines de año. En forma paralela se está trabajando en el caso de Sewell, con miras a su presentación durante el año 2004.

Otra nominación que será trabajada durante este año, para iniciar una labor que demandará varios años, es la del Camino del Inca. Se trata de una iniciativa multilateral que une a todos los países involucrados: Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador, Colombia y Chile.

Durante el 2003 se trabajará para definir los tramos de la ruta y los sitios asociados de mayor valor en nuestro país; esto lleva a pensar que se deberá inscribir este bien, como tal, en la Lista Tentativa también. Es así como se proseguirá avanzando en el manejo participativo de algunos sitios asociados al Camino, labor que ya está en curso, y se continuara la labor con los especialistas y actores del resto de los países orientada a la realización de este trabajo conjunto. Para el tratamiento de este tema el Consejo de Monumentos Nacionales ya ha conformado un equipo de arqueólogos especialistas, manteniendo su coordinación con la Cancillería.


LAS FORTIFICACIONES

Castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monfort de Lemus de Niebla, conocido como el Fuerte de Niebla, es uno de los principales vestigios arqueológicos de la época de la conquista española. Integra el conjunto defensivo de la bahía, conformado por el fuerte de Corral y Castillo de Mancera. Posee una amplia vista hacia el Océano Pacifico como así mismo a la bahía de Corral.

Castillo San Pedro de Alcántara de Mancera, se encuentra en el centro de la bahía de Corral en la Isla de Mancera. Desde él se dirigían las demás fortificaciones de la bahía. Este castillo poseía una iglesia de estilo Barroco de nombre San Antonio, un polvorín que más tarde se convirtió en prisión; la casa del gobernador, casa de guardias de oficiales y barracas. Su construcción data de 1645 y la iglesia barroca de 1777.

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© Ilustre Municipalidad de Valdivia. 2003